Todas las grandes potencias en la Historia han provocado el descontento de todos aquellos que se vieron afectados de una manera u otra por sus acciones así como la envidia y temor de sus competidores. Si no se podía contratacar con las armas, siempre se podía hacer por medio de la palabra, criticando todos los males que tenía y provocaba esa potencia, dando lugar a lo que podríamos llamar como leyendas negras. Es un término que apareció a finales del siglo XIX en Francia pero pasó en muy poco tiempo a España. La expresión se consolidó finalmente en 1914 cuando Julián Juderías publicó su libro “La leyenda negra y la verdad histórica”. Tanto éxito tuvo entre los historiadores españoles que cuando se habla de leyenda negra se hace referencia a la que afecta a la Historia de España. Además, se ha convertido en un tema de reflexión historiográfica tanto dentro de España como fuera en las últimas décadas, con historiadores como Sverker Arnoldsson, Ricardo García Cárcel, Joseph Pérez,  Philip Wayne, María Elvira Roca Barea e Iván Vélez.

Inquisición

Grabado de la Inquisición española, 1716. Fuente

De acuerdo a los estudios y reflexiones de todos los autores que se han dedicado a esta cuestión, la Leyenda negra española se puede interpretar como una visión deformada del pasado de España y su imperio principalmente. En esta visión se recogen una serie de tópicos negativos, exageraciones y medias verdades y silencios sobre diferentes acontecimientos, personajes e instituciones históricas que se aceptan de manera acrítica. Sin embargo, esta deformación es realizada y difundida no por las clases populares sino por las élites intelectuales. Esto es lo que hace tan peligrosa la Leyenda negra porque al proceder de gente culta todas estas deformaciones adquieren un carácter respetable al estar “garantizada” por gente a la que se considera imparcial, bien formada y que no difundiría conocimientos sin un respaldo documental y material firme. Además, un segundo peligro es que esta leyenda ha sido construida desde fuera de España por parte de las potencias enemigas del país durante la Edad Moderna como una manera de justificar sus propias acciones contra aquella e, incluso, ocultar sus propias miserias publicitando las de los españoles.

Los orígenes de la Leyenda negra se pueden situar en Italia con motivo de la dominación de la parte sur de la península por los aragoneses y la política realizada por los Reyes Católicos y Carlos V. Los encargados de este inicio son los humanistas italianos, los cuales lanzaron las primeras acusaciones contra los españoles. A nivel religioso, no eran buenos cristianos porque su contacto durante siglos con musulmanes y judíos había hecho que su religiosidad no sea fuera pura, al igual que su sangre. Éste es otro aspecto que enfatizaron mucho, pues los italianos consideraron que los españoles habían perdido su ilustre pasado romano al juntarse, primero, con los visigodos, y durante la Edad Media, con musulmanes y judíos. Además de ser impuros, también eran orgullosos en extremo, codiciosos y lascivos. Además, los humanistas italianos resaltaban su superioridad intelectual como herederos de la tradición clásica frente a los españoles, y casi el resto de Europa en estos momentos. No obstante, también es cierto que en Italia también fueron admirados y en bastante ocasiones respetados a pesar de las críticas y exageraciones ya que servían de defensa frente a los turcos otomanos, algo que no sucedería en los demás escenarios en los cuales se gestó la Leyenda negra.

Durante el reinado de Carlos V una nueva versión apareció en Alemania. La explicación de éste hecho se encuentra en que en la Reforma protestante, iniciada por Martín Lutero y secundada por numerosos príncipes alemanes que buscaban mantener su independencia frente a las reformas que quería realizar Carlos V dentro del Sacro Imperio y estaban encaminadas a una unificación interna. En esta versión se recogen algunos tópicos ya presentes en Italia como la impureza de la sangre española por culpa de sus enlaces con judíos. Son embargo, donde más se incide va a ser en el aspecto religioso. Los españoles, convertidos en los grandes defensores del catolicismo, pasan a ser vistos como unos fanáticos religiosos que siguen unas enseñanzas perniciosas frente a los cultos príncipes alemanes protestantes. Además, los españoles se convirtieron también en tiranos que querían imponer su gobierno en contra de las tradicionales libertades de los diferentes estados que conformaban el Sacro Imperio.

En este sentido no se quedará atrás otro país promotor de la Leyenda negra, Inglaterra. Éste fue otro escenario de la Reforma protestante ya que el rey Enrique VIII decidió separarse de la obediencia al papa y proclamarse cabeza de la Iglesia del país. Aunque hubo un intento de vuelta al catolicismo con María I, el ascenso al trono de Isabel I consolidó el anglicanismo en el país y la aceptación y difusión de todos los tópicos que estaban circulando en Europa con respecto al Imperio español. Junto con este cambio religioso, Inglaterra también aspiraba a formar su propio imperio con colonias en el norte de América y competir contra España a nivel comercial y de influencia política. Como no podía ser de otro modo, se insistió en el aspecto anticatólico de la Leyenda Negra, recordando su opresión hacia los protestantes y sus intentos de imponer el catolicismo a sangre y fuego. Además, Inglaterra se encargó de dar una visión del Imperio español que tuvo un gran éxito hasta la actualidad al presentarlo como un imperio sanguinario, opresor, preocupado por expoliar las riquezas de sus dominios, así como un país débil por la derrota de la Gran Armada mandada contra las Islas Británicas.

Duque de Alba

Grabado del Duque de Alba, hacia 1572. Fuente

Sin embargo, el que va a terminar de asentar la Leyenda Negra será los Países Bajos con Guillermo de Orange y su Apología publicada en 1580. Este reino se encontraba también descontento con las reformas internas que quería llevar Carlos V y que afectaba a los nobles locales especialmente. Por eso fueron capaces de aceptar tanto el protestantismo así como todos los tópicos anticatólicos. Sin embargo, Guillermo de Orange abre un nuevo frente de la Leyenda Negra al atacar la figura del rey Felipe II, algo necesario para justificar su rebelión frente a su legítimo señor. Felipe fue presentado como un monstruo fanático capaz de asesinar a su propio hijo y sucesor, el príncipe Carlos, y capaz de aliarse con los turcos para hacerse con el dominio de Europa. Además, se vieron afectados también diferentes personajes de la época como el duque de Alba, que se convirtió también en el paradigma de la crueldad en aquella región y con una fama que llega hasta la actualidad.

Junto a estos escenarios, la Leyenda Negra se alimentó de dos temas característicos de la España de la Edad Moderna, la Inquisición y América. En el primer caso, los protestantes explotaron esta institución intensamente al presentarla como un el culmen del fanatismo religioso. Las imágenes y los testimonios de los supuestos macabros procesos inquisitoriales se difundieron por toda Europa, grabando a fuego la imagen que hasta el momento se tiene del Santo Oficio. La literatura del siglo XIX también se encargó de afianzar más la fama siniestra de la Inquisición y convertirla en un tópico en las novelas históricas o de fantasía incluso.

América

Grabado de la Brevisima relación de la destrucción de las Indias, 1552. Fuente

El segundo apartado es América. España se convirtió en el primer país europeo tanto en llegar al Nuevo Mundo como en asentarse y crear un vasto imperio. Los excesos que se pudieron producir por parte de los conquistadores fueron denunciados ya por los propios españoles, destacando fray Bartolomé de las Casas. Su obra fue muy bien recibida décadas después de su publicación por los enemigos políticos de España y ampliamente difundida. La imagen del conquistador codicioso con las manos llenas de la sangre de los pobres e inocentes indígenas se asentó dentro de Europa así como la idea de que España oprimió y saqueó durante siglos numerosas regiones americanas, algo que se sigue utilizando para explicar los problemas actuales de Hispanoamérica.

Aunque la Leyenda Negra apareció como una reacción al poderío del Imperio español en los siglos XVI y XVII en Europa, sin embargo no perdió su fuerza en el siglo XVIII aunque para entonces España ya no era la potencia hegemónica en Europa. De esto se encargaron los ilustrados franceses, que, a semejanza de lo que habían hecho los humanistas italianos del Renacimiento, se presentaron como los campeones del conocimiento y la libertad. Con ellos se asienta la idea de que España es un país de incultos e ignorantes que no han contribuido con nada relevante al avance del conocimiento, por culpa de la Inquisición y la religiosidad.

Todos estos tópicos, que durante los siglos XVI y XVII fueron considerados poco relevantes y a los cuales no hacía falta responder con contundencia, salvo excepciones, a partir del siglo XVIII empezaron a ser aceptados dentro de España y utilizados para explicar los problemas que empezaba a tener el Imperio español. Si bien era frecuente la aparición de críticas internas a la situación del Imperio español, es ahora cuando se acepta como real la visión que los intelectuales europeos tienen de España. No sólo se acepta, se asume y se enseña desde el siglo XVIII hasta la actualidad.

Como conclusión, podemos ver como el estudio de la Historia de España se convierte en una actividad difícil al tener que romper con ideas preconcebidas, generalmente negativas, que se ha enseñado tanto dentro como fuera de España y que hemos asumido casi de manera inconsciente. Además, los intentos de erradicar esta deformación son vistos como un intento de crear una especie de leyenda dorada de signo contrario o como un intento de justificar la parte negativa de la Historia española. Sin embargo, esto no ha de ser un motivo para el desánimo sino un estímulo para romper con todos esos tópicos y hacer justicia al pasado. Enseñar Historia deformada no es enseñar Historia, es enseñar una determinada ideología con fines partidistas.

Bibliografía del tema

ARNOLDSSON, S., Los orígenes de la Leyenda Negra, Madrid: El Paseo Editorial, 2018.

JUDERÍAS, J., La Leyenda Negra, Madrid: Ediciones Atlas, 2007.

PÉREZ, J., La leyenda negra, Madrid: Gadir Editorial, 2009.

POWELL, P. W., La Leyenda Negra. Un invento contra España, Barcelona: Altera, 2008.

ROCA BAREA, M. E., Imperiofobia y Leyenda negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio Español, Madrid: Ediciones Siruela, 2016.

VÉLEZ, I., Sobre la leyenda negra, Madrid: Ediciones Encuentro, 2014.

VILLAVERDE RICO, M. J. y CASTILLA URBANO, F., La sombra de la leyenda negra, Madrid: Editorial Tecnos, 2016.